Solsticio:
Muerte siberiana
Hoy escribo para ustedes desde mi descanso,
Pues hace tiempo atrás mi muerte pude probar,
Feroz hipotermia la que conmigo pudo acabar
Cuando su mirada aquel día en mi rostro poso.
Ese día su mirada pudo ser tan helada,
Que incapaz el sol de su flama mantener encendida,
Dio paso al frío invierno siberiano en mi vida.
Esa mirada fría, vacía y sin sentimiento,
Tal como mirada de sicario ante su victima
No expresa nada solo lleva a cabo el acto.
Se acerco y me recito su réquiem de falso llanto,
Desagradable fue la composición que recitaba,
Sin embargo no quería que acabase el momento.
Pues preferí la agonía, a la muerte que el réquiem brindaba.
Y cuando la agonía mi cuerpo quiso parar
Fue entonces, sin piedad, mi muerte vi llegar,
Cuando su horrible réquiem de muerte, no pudo parar,
Réquiem que a un triste vació me pudo mandar
Tal cual vacío que mi destino es vagar.
Simple réquiem de cinco palabras compuesto,
Cinco palabras juntas sin ningún sentido,
Y gracias al conocerla sentido le he puesto.
Ahora me toca vagar la eternidad en un invierno,
Invierno en el cual el frió se escabulle hasta los huesos
Y siento como se rompen cada día, uno a uno,
Así provocando cada día más dolor que el día anterior
Aquí termina la historia de mi muerte,
Pues no me queda más tiempo.
Nos veremos en el próximo solsticio.
Alexander F. Pérez Rubiera


No hay comentarios:
Publicar un comentario